domingo, 1 de junio de 2008

UNA POLITICA INFORMATIVA

Una política informativa se define a partir de la misión general del proyecto radiofónico. Para que esos grandes principios se concreten, hay que aterrizarlos en la programación diaria de nuestras emisoras.

Asegurar la producción propia
La producción propia prestigia a nuestros comunicadores y da credibilidad ante la audiencia. Esa producción propia es la que favorece la empatía con el público.

Con las nuevas tecnologías podemos recibir noticias desde todos los rincones del mundo y poder enriquecer los informativos y el conjunto de la programación. Pero la responsabilidad periodística, la elaboración y lectura de noticias, la relación directa con el oyente, ésa no la cedemos a nadie.

Lograr la máxima agilidad informativa
La mejor radio se hace afuera de la radio. Las noticias no vendrán volando hacia nosotros. Hay que salir a cazarlas. El periodismo es una profesión callejera. Porque la vida ocurre en el mercado y en la comisaría, en la plaza y en el estadio, La vida es la movida. Y hay que estar con nuestros micrófonos ahí, donde las papas queman. Y hay que estar ahora, cuando están ocurriendo los hechos.. Ahí y ahora, esa es la consigna.

Garantizar el pluralismo de opiniones
Vamos a abrir nuestras cabinas y nuestros micrófonos a las más variadas opiniones y posiciones. Vamos a instaurar como habituales el derecho a réplica y los formatos polémicos: debates en vivo y en directo, encuestas no amarradas, ruedas de prensa sin cuestionario establecido, mesas redondas, discusiones de todo tipo con todos los tipos, no sólo con sesudos especialistas. Tenemos que pasar de la cultura de la censura a la cultura del debate.

Presentar una opinión editorial
Una radio debe expresar su opinión sobre lo que está pasando en el país y en el mundo. Debe tener línea editorial.
Dicen que no hay peor opinión que el silencio. Y es verdad. Quien calla, otorga más poder a los que ya lo detentan. ¿Por qué, entonces, en muchas de nuestras emisoras no se editorializa?
El temor a imponer nuestro punto de vista no nos puede hacer olvidar la obligación de proponerlo.

Mantener una agenda informativa propia
Debemos de crear nuestras propias agendas temáticas, que responden a los objetivos de la emisora.

Afuera los sucesos, porque es crónica roja. Las urgencias no se pasan, porque es amarillismo. Los deportes no caben, son diversionistas. Las noticias de farándula tampoco, son cuestiones rosadas. Y los chistes menos, porque casi todos son verdes. ¿Y con qué color nos quedaremos? ¿Tal vez con el gris de los hastiados?

Hay de todo en el mundo y hay que informar sobre todo: de alta política y de baja economía, noticias alentadoras y noticias frustrantes, deportivas y religiosas, de la capital y de provincias, logros populares y avances científicos, catástrofes y curiosidades. Todo es informable en un noticiero moderno y masivo, si se equilibran bien los tiempos y los temas.